¿Cuántas veces te han dado este consejo al hablar de tus intentos de progresar laboralmente? Y no me refiero solamente a búsquedas de un nuevo trabajo, sino de cualquier tipo de oportunidades competitivas, tales como como subvenciones, propuestas, acreditaciones, etcétera.
A mí me lo han dicho muchísimas veces. Y en cada ocasión, la respuesta inmediata y evidente es siempre la misma: lo que pierdo es un tiempo precioso que podría destinar a tareas que me aporten más personalmente. Además, no solo pierdo tiempo, sino también energía.
Cuando me interesa seguir la conversación, suelo explicarle a mi consejero/a que mi estrategia es la opuesta, la de perseguir la efectividad para optimizar mi tiempo y mi esfuerzo. Que cuando me topo con una posible oportunidad, primero evalúo bien hasta qué punto me interesa y las posibilidades que tengo de conseguirla. Y entonces tomo una decisión en que suelo ser muy selectivo, porque en caso de que acabe presentándome, voy a poner toda la carne en el asador; voy a invertir, esta vez sí, el tiempo y el esfuerzo necesario para maximizar mis posibilidades.
A veces, la persona interlocutora replica que su experiencia es la contraria. Que incluso cuando no parece que tengas oportunidades, a veces suena la flauta. En ese instante, mi mente suele ser invadida por recuerdos juveniles, cuando saliendo de fiesta, solía haber algún machito argumentando que “si le entras a todas, al final alguna cae”. Cualquiera que tenga un mínimo de madurez y sentido común se da cuenta de lo estéril de tal estrategia si se trata de conseguir algo que merezca la pena.
Sin embargo, lo que es evidente en el ámbito discotequero parece no serlo en el laboral (a pesar de que el mal consejero suele ser una persona bien formada y de cierta edad). Así que aquí viene la explicación. Si la oportunidad es realmente buena, lo normal es que también haya gente muy preparada compitiendo por ella, así que sólo tendrás posibilidades de éxito si tú también te lo preparas concienzudamente, con tiempo y esfuerzo.
En Linkedin, últimamente veo posts donde dicen haber presentado cincuenta, cien o doscientos currículos en el último mes, y que ni siquiera reciben respuesta. ¡Pues claro! Ese ritmo solo es sostenible si adjuntas siempre el mismo currículum a un mensaje genérico. ¿Y qué empleador va a interesarse en un candidato que no se molesta en adaptar su candidatura al perfil exigido y a la actividad de la empresa? Pues solo cuando no tenga más remedio porque no encuentra trabajadores valiosos que quieran aceptar las condiciones ofrecidas.
Si suena la flauta, quizá sea porque esperan que bailes con su melodía y seas el bufón de la empresa.
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